A lo largo de nuestras vidas hemos escuchado mucha información y mitos acerca del desayuno, pero, ¿son todos ciertos? ¿Cuáles deberíamos creernos y cuáles no?
Mito 1: Desayunar es obligatorio
¿Cuántas veces hemos escuchado y/o repetido esta afirmación? Lo cierto es que no todas las personas necesitan ni desean desayunar, y no existe una única forma correcta de organizar las comidas.
La decisión de desayunar o no puede depender de muchos factores: los gustos, la sensación de hambre, los horarios, el tiempo disponible, la rutina o las necesidades de cada persona. Por eso, la alimentación puede adaptarse a las circunstancias y preferencias individuales.
Además, no es necesario valorar el desayuno únicamente por el hecho de desayunar o por los alimentos concretos que lo componen. Un café con leche y galletas, unas tostadas con mermelada o cualquier otra combinación pueden formar parte de la alimentación de una persona en diferentes momentos y contextos.
Si decides desayunar, puede ser interesante elegir combinaciones que, además de gustarte, te resulten nutritivas y saciantes y te ayuden a afrontar la mañana con energía y satisfacción. Puedes combinar diferentes grupos de alimentos según tus gustos, tus necesidades y lo que tengas disponible.
Lo más importante no es cumplir con la obligación de desayunar ni buscar un desayuno “perfecto”, sino encontrar una forma de organizar la alimentación que sea flexible, suficiente, satisfactoria y adaptada a cada persona.

Ingredientes
- 1 vaso leche o bebida vegetal
- 1 CS cacao
- 200 gr avellanas tostadas
- 12-15 datiles
- 50 gr aceite de coco
- esencia de vainilla (opcional)
Instrucciones
- Si se usan los dátiles, los dejamos a remojo en agua caliente y después los trituramos en la picadora y los reservamos.
- Después, vamos triturando las avellanas y le echamos poco a poco la cantidad de leche que creamos oportuna para que coja la textura deseada y el aceite de coco derretido.
- Añadimos los dátiles (o el sirope) y trituramos hasta homogeneizar. ¡Pasamos a un bol y listo!
Mito 2: El desayuno tiene que estar compuesto por fruta, cereales y lácteo
Un desayuno puede incluir fruta, alimentos del grupo de los cereales y lácteos, pero no es necesario que esté compuesto siempre por estos tres grupos de alimentos. No existe una única combinación que determine si un desayuno es adecuado para todas las personas.
Las necesidades, los gustos, el apetito, los horarios y las circunstancias de cada persona son diferentes. Por eso, un desayuno puede adoptar formas muy variadas y seguir siendo satisfactorio y adaptado a quien lo consume.
Más que buscar una composición concreta en cada desayuno, puede ser útil fijarnos en la alimentación en su conjunto y a lo largo del tiempo. No es necesario que todas las comidas incluyan todos los grupos de alimentos ni que cada desayuno cumpla una estructura determinada.
Si decides desayunar, puedes optar por diferentes combinaciones según tus preferencias y necesidades. Además, si te ayuda a sentirte satisfecho/a durante la mañana, puede ser interesante incluir opciones que aporten variedad y que resulten nutritivas y saciantes para ti.
En definitiva, no existe un único desayuno “correcto”: la clave está en encontrar opciones que encajen con tus gustos, tu rutina y tus necesidades, sin necesidad de cumplir reglas rígidas sobre qué alimentos deben estar presentes.

Ingredientes
- 500 gr harina integral (de trigo, de centeno, de espelta…)
- 350 ml agua tibia
- Levadura fresca si es fresca un cuadradito y si es en polvo un sobre
- 1 cc sal
Instrucciones
- Mezclamos todos los ingredientes y lo dejamos reposar 15 minutos. Después, amasamos muy bien con las manos o con un robot de cocina.
- Dejamos reposar 90 minutos tapándolo con un trapo (crece bastante, dale espacio y haz algunos cortes).
- Pasado este tiempo ponemos en un recipiente (si quieres que tenga una forma concreta) o le damos la forma deseada.
- Lo metemos al horno a 180 grados unos 45 min y vamos vigilando. DEJAMOS QUE SE ENFRÍE ANTES DE CONSUMIRLO.
Mito 3. Me cuesta comer la fruta pero tomo un zumo
Tomar un zumo y comer una pieza de fruta entera no es exactamente lo mismo. La fruta entera conserva su estructura y su contenido de fibra, y además suele resultar más saciante.
Sin embargo, si te cuesta comer fruta, un zumo puede ser otra opción para empezar a introducirla poco a poco en tu alimentación. Con el tiempo, puedes probar diferentes frutas, preparaciones y formas de consumirlas hasta encontrar las opciones que mejor se adapten a tus gustos y necesidades.
La idea no es sustituir una opción por otra, sino entender sus diferencias y buscar alternativas que nos ayuden a incluir una mayor variedad de alimentos en nuestra alimentación.
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