Fin de las vacaciones, y ahora, ¿qué hago con esto?

Por Jone Larrañaga. Dietista-nutricionista (@jonelarra.nutri).

Ha llegado septiembre y con ello la vuelta a la rutina: vuelta al trabajo, vuelta de los niñxs al cole, vuelta a tener horarios, vuelta a que nos suene el despertador, vuelta al gimnasio… Suena muy mal… pero es lo que hay, como cada año. Debemos quedarnos con un buen recuerdo de los días que hemos pasado, los días que hemos disfrutado de la playa, de la piscina, del monte, las vacaciones, de nuestra gente… y volver, en cierto modo, “a la vida real”.

¿Qué pasa? Que muchas veces, a lo largo del verano, entramos en una rueda o en una nube en la que nos dejamos llevar del todo y simplemente nos dedicamos a disfrutar, sin pensar en las consecuencias. Y nos acostumbramos a comer helados todos los días, a estar tumbados en la playa, a comer y cenar fuera todas las veces que nos apetezca, a tomar refrescos, cervezas… para sobrellevar mejor el calor, a no cocinar, a no hacer la compra, a no planificar nada…

Así, dejamos de pensar en la vuelta a la rutina hasta que, prácticamente, nos estampamos contra ella y vemos un resultado que no nos gusta, que puede ser que hayamos ganado peso, volumen, grasa… llámalo como quieras. Y ahí pueden empezar los problemas y remordimientos:

  • “tenía que haberme movido más”
  • “no tenía que haber comido tantos helados”
  • “en vez de haber cogido un hotel con buffet libre, hubiese sido mejor coger un apartamento”
  • “¿para qué me habré tomado tantas cervezas/coca colas…?”
  • y un largísimo etc..
Foto:Canva

Y cuando empezamos con este tipo de remordimientos, queremos deshacernos de esta sensación de culpa y de los kilos que hayamos podido ganar en verano cuanto antes, buscando una solución rápida. Y ahí es cuando rondan por nuestra mente ideas como:

  • Voy a hacer la dieta de la piña durante una semana
  • Me machacaré en el gimnasio todos los días
  • Intentaré comer lo menos posible
  • Voy a probar esa dieta de los batidos que fulanito bajó mucho peso
  • Voy a sustituir la cena por una infusión, una pieza de fruta, un yogur…

¿Te sientes identificadx con este tipo de pensamientos?

Si es así, te recomiendo que sigas leyendo porque puedes ser blanco de la industria de las dietas, que no es ajena a todas estas sensaciones y malestares que nos surgen después del verano, después de las navidades… y, por supuesto, no van a perder la ocasión de venderte el oro y el moro, con tal de sacarse su tajada. Por eso es necesario que estemos MUY ALERTAS a este tipo de mensajes, porque cuando queremos un cambio rápido y estamos estresadxs con la vuelta a la rutina, podemos desesperarnos siendo un cóctel perfecto para recurrir a los milagros que nos ofrecen. Pero amigxs, os voy a hacer un pequeño spoiler: los milagros no existen.

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La bajada de peso, bajar la grasa corporal, cambiar tu alimentación, cambiar tus hábitos de vida, mejorar tu relación con la comida… no sucede de un día para otro y requiere un esfuerzo (que en consulta intentamos que sea lo más llevadero posible). Y si te están intentando vender lo contrario, será mejor que mires para otro lado porque es posible que pongas en riesgo tu salud física y/o mental.

Para evitar este tipo de situaciones, en consulta siempre recomendamos hacer un planning antes del verano, sabiendo con qué te puedes encontrar y cómo quieres afrontar el cambio de rutina que se vaya a dar en estas fechas.

De esa manera, se puede planificar el verano para que las consecuencias no te supongan un problema o sea el mínimo posible a la vuelta. También hablamos mucho de ajustar las expectativas y los objetivos durante estas fechas, marcándonos objetivos realistas y así evitar frustraciones innecesarias después.

Ello os ayuda a ser más capaces de coger el toro por los cuernos y, por lo menos, tomar decisiones reflexionadas. Que luego pueden cumplirse o no, pero hacer una profunda reflexión sobre lo que se quiere conseguir y cómo se intentará llegar a esa meta ya es un gran paso. Tener las ideas claras siempre ayuda a focalizar mejor la atención en ello que queremos conseguir.

Pero si este paso se ha saltado, y directamente nos hemos dedicado a dejarnos llevar y disfrutar con todo lo que nos ha apetecido, ahora podemos estar sintiendo una necesidad imperiosa de “ponerle remedio”.

Pues, para empezar, te digo que FRENES! Y te olvides de todos los pensamientos previamente mencionados. Ante todo, ¡está la salud! Y no sólo la física, sino también la mental, y, como he mencionado anteriormente, ambos pueden verse perjudicados con los métodos rápidos de adelgazamiento.

  • ¿De verdad quieres empezar tu decimonovena dieta?
  • ¿De verdad crees que podrás machacarte en el gimnasio todos los días? ¿hasta cuándo?
  • ¿Te apetece pasar hambre comiendo sólo piña durante días?
  • ¿Realmente quieres alimentarte a base de batidos? ¿crees que será efectivo a largo plazo?
  • ¿Quieres meterte a la cama con las tripas crujiéndote del hambre?

Espero que la respuesta a estas preguntas haya sido un NO rotundo. Y pensarás, y entonces ¿qué tengo que hacer? Pues, NADA DE ESTO. Lo primero que debes tener es PACIENCIA, porque lo primero será gestionar el estrés que pueda suponerte volver a la rutina diaria.

Debemos volver a organizar la agenda, los horarios, las preescolares de lxs niños, las horas de hacer ejercicio, la compra, la comida, las horas de sueño… y todo ello puede requerir ciertos días de adaptación. Si intentamos abarcar todos estos cambios a la vez y además queremos bajar peso lo antes posible, la consecuencia puede ser un mayor nivel de estrés, que no nos beneficiará en nada.  

Así que te recomiendo que, si ya estabas inmersx en un proceso de cambio de alimentación, no lo sientas como un fracaso, porque NO LO ES. Es parte del aprendizaje. Cuando empezamos a andar en bici, nos solemos caer muchas veces hasta que dejamos de hacerlo, ¿no? Pues ten claro que cualquier proceso de aprendizaje necesita su tiempo y “las caídas” son necesarios para aprender de ellas.

Así que ten claro que NO TIENES QUE HACER NADA MILAGROSO. Lo único que debes hacer es ir retomando los hábitos que habías ido instaurando en tu día a día progresivamente y sin que te genere un estrés añadido. Y es normal que pueda costarte al principio, porque si has sido mucho más flexible durante estas fechas con alimentos o productos no tan saludables, es normal que al principio te sigan apeteciendo.

Escucha a tu cuerpo y respeta el ritmo que necesite. Si quieres ampliar información sobre este tema, puedes leer este artículo anterior del blog.

Lo mejor es que vayas reduciendo la frecuencia de esos alimentos que no son tan saludables poco a poco, a medida que vayas reintroduciendo las raciones de fruta, verdura, legumbre… que se habían quedado por el camino, ya que te aportarán nutrientes y mucha saciedad. Haciéndolo de manera progresiva te resultará más sencillo que quitándotelos de golpe, porque hacerlo de golpe puede generarte mayor ansiedad y ello puede derivar en un descontrol.

Foto: Canva

Resumiendo….no necesitas sacar el látigo, no te mereces ningún castigo, no eres peor por no haberlo gestionado tan bien como te hubiese gustado… estás aprendiendo y lo tienes que hacer desde la compasión y el respeto hacia ti y hacia tu cambio.

Buscar soluciones rápidas y desesperadas sólo te llevará al malestar, y créeme, no te lo mereces, no has hecho nada malo (aunque la cultura de la dieta te diga constantemente que debes ser castigadx por no haber tenido la suficiente fuerza de voluntad).

Por otro lado, si es ahora el momento en el que te has planteado llevar a cabo un cambio, ten en mente que no es posible cambiar un resultado de meses (o años) de golpe y porrazo, sino que, como decimos siempre, hace falta hacerlo poco a poco, y si crees que por tu cuenta no podrás, por supuesto, puedes buscar a algún profesional cualificado que se ajuste a tus necesidades.

Si crees que estás pasando por una situación parecida, que necesitas ayuda para el cambio de hábitos, o que necesitas ayuda para mejorar tu relación con la comida, o para respetarte y no castigarte, o incluso para gestionar mejor el estrés, la planificación y organización de la vuelta a la rutina, en Elikaeskola estaremos encantadas de poder ayudarte en tu proceso.

Espero que os haya servido esta reflexión,  

Jone.