Cómo conseguir una buena relación con la comida

¿Sabes como se ve una buena relación con la comida? Es habitual escuchar hablar de la mala relación con la comida. De hecho, hace un tiempo escribimos un post en el que hablábamos precisamente de ello y de las señales que pueden indicar que algo no va bien. Conocer esas señales es importante porque nos ayuda a identificar el problema a tiempo y, en muchos casos, a intervenir antes de que evolucione o llegue a convertirse en un trastorno de la conducta alimentaria.

Sin embargo, hoy me gustaría darle la vuelta a la pregunta. Porque si sabemos reconocer una mala relación con la comida, ¿sabemos realmente cómo es una buena?

Así que, en este post, quiero hablarte precisamente de eso: por qué merece la pena cuidar tu relación con la comida, cómo se ve una relación saludable y qué puedes hacer para empezar a construirla.

Post escrito por June Compañón (@june.nutricion)

  1. ¿Por qué es importante tener una buena relación con la comida?
  2. ¿Cómo se ve una buena relación con la comida?
  3. ¿Cómo conseguir una buena relación con la comida?
  4. Los nutricionistas no solo trabajamos con lo que comes
  5. ¿De dónde viene todo esto? – Charla

1. ¿Por qué es importante tener una buena relación con la comida?

Tener una buena relación con la comida es una parte indispensable para gozar de una buena salud. Podemos pensar que solo tiene impacto en nuestra salud mental. Sin embargo, la realidad es que no, rotundamente NO: tener una buena —o una mala— relación con la comida influye en todos los pilares de nuestra salud: en la física, mental y social.

La forma en la que nos relacionamos con la comida condiciona nuestras elecciones alimentarias y, con ello, nuestra salud física. Pero también influye en nuestro bienestar emocional (ruido mental, negociación constante, sentimientos de culpa…) y en nuestra salud social. Porque, ¿Quién no conoce —o incluso lo ha vivido en primera persona— a alguien que ha evitado una cena, una celebración o un plan con amigos por la comida que pudiera haber?

Cuando la alimentación está marcada por el miedo, la culpa o el control constante, comer deja de ser una necesidad y un acto de disfrute para convertirse en una fuente de estrés.

Esto puede hacer que la comida ocupe una cantidad desproporcionada de espacio en nuestro día a día: pensar continuamente en qué comer, anticipar situaciones sociales, compensar después de comer o sentir ansiedad ante determinados alimentos.

2. ¿Cómo se ve una buena relación con la comida?

Tener una buena relación con la comida no significa no pensar nunca en la alimentación. Diariamente debemos tomar elecciones alimentarias pero no deberían de suponer una carga mental excesiva. Pero significa, entre otras cosas:

  • Poder elegir alimentos sin que el miedo o la culpa sean quienes decidan.
  • Disfrutar de la comida sin sentir la necesidad de compensar después.
  • Tener flexibilidad para adaptarte a diferentes situaciones sin sentir que has “estropeado” tu alimentación.
  • Confiar cada vez más en las señales de tu cuerpo, como el hambre y la saciedad.
  • Entender que ningún alimento, por sí solo, determina tu salud.
  • Que la comida ocupe el espacio que le corresponde en tu vida, sin convertirse en el centro de todos tus pensamientos.

En definitiva, significa que la alimentación deja de ser una lucha constante.

Disfrutando de la comida. Fuente: Canva

3. ¿Cómo conseguir una buena relación con la comida?

Construir una buena relación con la comida es un proceso. No ocurre de un día para otro y, en muchas ocasiones, requiere revisar creencias que llevamos años arrastrando.

Mi recomendación es que, siempre que sea posible, te pongas en manos de profesionales sanitarios especializados. Como puede ser una nutricionista que trabaje desde una mentalidad anti-dieta y salud en todas las tallas y una psicóloga especializada en la relación con la comida. Es importante para trabajar todas los mitos nutricionales, creencias alimentarias, relación con el cuerpo etc. que han llevado a que tu relación con la comida no sea buena.

Cosas que trabajamos de manera diaria en consulta son:

  • Cuestionar las normas alimentarias rígidas que condicionan tu forma de comer.
  • Dejar de clasificar constantemente los alimentos como “buenos” o “malos”.
  • Mitos alimentarios
  • Recuperar el placer de comer sin que aparezca automáticamente la culpa.
  • Aprender a escuchar las necesidades de tu cuerpo en lugar de vivir pendiente de reglas externas.
  • Trabajar el miedo a determinados alimentos cuando este limita tu alimentación o tu calidad de vida.
  • Etc

Tú puedes empezar también haciendo pequeños (grandes) cambios que te ayuden a mejorar la relación con la comida:

  • Di no a las dietas.
  • Empieza a cambiar el: ¿Qué debería comer? Y empieza a pensar también en: ¿Qué me apetece comer?
  • Compensar nunca es buena idea.
  • Busca un movimiento que te permita disfrutar y no sea un castigo.

Una buena relación con la comida no consiste en dejar de nutrirse. Consiste en cuidarla desde un lugar mucho más flexible, tranquilo y sostenible.

Funte: Canva

4. Los nutricionistas no solo trabajamos con lo que comes

Como ya te he comentado, contar con el acompañamiento de un nutricionista puede ser de gran ayuda para construir una buena relación con la comida. Y sí, puede sonar contradictorio.

Durante muchos años, la nutrición se ha centrado casi exclusivamente en responder una pregunta: ¿qué comes? Y tenemos que hacer autocrítica, porque la profesión ha sido, en parte, mantenedora e incluso detonadora de muchas malas relaciones con la comida. Hemos restringido, hemos señalado, hemos culpabilizado y hemos hecho creer que la salud dependía únicamente de seguir unas normas alimentarias.

Afortunadamente, cada vez somos más los profesionales que entendemos que esa visión se queda corta.

Ahora también nos hacemos otras preguntas: ¿Cómo comes? ¿Cómo te sientes cuando comes? ¿Y cuando no comes? ¿Cuánto tiempo ocupa la comida en tu cabeza? ¿Qué pensamientos aparecen antes, durante y después de comer? En definitiva, empezamos a poner el foco en algo que siempre ha estado ahí, pero que durante demasiado tiempo hemos pasado por alto: la relación con la comida.

Y, desde mi punto de vista, esta debería estar en el centro de cualquier intervención nutricional, independientemente del motivo de consulta. Porque todos nos relacionamos con la comida. Da igual que vengas porque quieres mejorar tu alimentación, porque tienes diabetes, colesterol, una enfermedad renal, una patología digestiva o porque buscas mejorar tu rendimiento deportivo. Las recomendaciones nutricionales nunca deberían aplicarse de forma aislada. Deben adaptarse a la persona que tenemos delante, a su contexto, a sus necesidades y, por supuesto, a la relación que tiene con la comida. Porque una misma pauta puede vivirse de formas completamente diferentes según quién la reciba.

Y no, no puedo saber si tienes o no una buena relación con la comida simplemente por lo que comes. Dos personas pueden tener una alimentación prácticamente idéntica sobre el papel y, sin embargo, vivirla de formas completamente diferentes. Por eso, nuestro trabajo no consiste solamente en enseñar qué alimentos elegir. También consiste en ayudarte a construir una relación más flexible, tranquila y saludable con la comida.

5. ¿De dónde viene todo esto?

Lamentablemente, siempre hablamos de una mala relación con la comida, porque es lo que más abunda en nuestra sociedad. ¿Y de dónde viene esto? Pues es un tremendo melón que necesitaría muchas páginas para poder contar.

Pero como sería bastante pesado, lo hemos creado en formato charla, para que sea mucho más ameno y dinámico. Os lo dejo por aquí abajo:

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¡Muchas gracias por leernos!

Si crees que es tu momento de darle carpetazo a ese ruido alimentario, no dudes en consultarnos. Estaremos encantadas de acompañarte en el proceso.

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