¿Comer sano siempre es saludable?

Por Lucia Ugarte (@lugarte.psico). Psicóloga sanitaria.

¿Dónde está el límite de comer sano?

Está claro que comer de forma saludable, hacer ejercicio de forma constante y cuidar nuestro estilo de vida es algo beneficioso para nuestra salud, pero…

¿Dónde está el límite entre crear/mantener unos hábitos saludables VS encontrarnos con una preocupación patológica por llevar unos hábitos saludables?

​​¿Estamos aspirando a tener un estado de salud PERFECTO?

Hoy en día, gracias a las redes sociales, tenemos acceso a consumir contenido sobre el estilo de vida de la gente a la que admiramos o seguimos.

Desde lo que desayunan, cuánto y cuándo entrenan, si comen en casa o en el trabajo, cuándo descansan y la vida social que llevan.

Foto: amoon ra

Como todos sabemos, las redes sociales son sólo una parte bonita de la vida de cada unas de esas personas que suben contenido “atractivo” normalmente, guiadxs por  una buena estrategia de contenido,  la cual ayuda a enganchar más a los consumidores y mantenerles motivados a interactuar con su “marca”.

Es decir, se encargan de que ese contenido realmente te interese, ya que hay un estudio previo de lo que más te puede gustar/enganchar como usuario.

En definitiva, su objetivo es crear impacto en nosotros o las empresas promotoras de estas cuentas. 

Volviendo a la consecución de hábitos saludables, ¿pueden las RRSS ejercer un efecto en cómo nos alimentamos o en nuestros hábitos de consumo en cuanto a la alimentación?

Está claro que hoy en día las RRSS se han convertido en una de las fuentes de información nutricional más populares entre la población: encontrar recetas, hablar de lo que hay que comprar, consumir  y cómo consumirlo se ha convertido en algo normal y cotidiano aunque no haya una formación académica previa.

También ha habido un crecimiento notable de plataformas, espacios, comunidades dedicadas a compartir contenido relacionado con la alimentación.

Según un estudio de una agencia de comunicación, la primera búsqueda en materia de salud que se realiza en internet es acerca de enfermedades, seguida por la búsqueda de información alimentaria. 

Foto: Brooke Lark

El uso de las redes sociales a menudo se relaciona con una percepción negativa sobre nosotros mismos debido a la revisión/comparación que hacemos al consumir contenido en ocasiones irreal o fuera del alcance de la mayoría de las personas. 

Centrándonos en contenidos dedicados a la alimentación, estilo de vida saludable…podemos observar que una parte de la población, consume este tipo de contenido por mero entretenimiento o para tener ideas de recetas o de rutinas, pero…

¿Qué pasa cuando nos informamos demasiado en torno a la alimentación? 

¿Anhelamos el mismo estilo de vida, patrones de alimentación (irreales casi siempre) de las personas que ejercen una influencia sobre nosotros? 

¿Repercuten esos vídeos de recetas/lifestyle en nuestro estilo de vida y en cómo deberíamos alimentarnos?

¿Nos sentimos mal al comparar nuestro estilo de vida  con los influencers que comparten este tipo de contenidos?

¿Tenemos una educación nutricional suficiente y adecuada como para que no nos afecten ciertas publicaciones?

Si un hábito alimentario adquirido, te resulta difícil de transgredir y tu vida cotidiana se ve afectada por ello, puede ser una señal de alarma que debemos atender

Esta preocupación patológica nos puede conducir a que suprimamos algún grupo de alimento en concreto (sin reemplazarlos correctamente con otros que puedan aportar los mismos componentes nutricionales) o a consumir alimentos libres de sustancias artificiales, por ejemplo.

Pueden aparecer también rituales obsesivos sobre los materiales utilizados al cocinar, conductas relacionadas con la forma de preparación de las comidas, cortar todos los alimentos de una misma manera o nos pueden asaltar pensamientos recurrentes acerca de la preparación de las comidas. 

Cuando nuestra preocupación por alimentarnos correctamente se vuelve un problema

Ortorexia: Este proviene del griego (ortho, justo, recto, y orexia, apetencia) y vendría a significar “apetito justo o correcto”. Pero en realidad se entiende por ortorexia la obsesión por la comida sana, hasta un nivel que cabe considerar patológico.

Foto: Dose Juice

¿Cuáles son los criterios diagnósticos que nos ayudan a identificarlo?

Aunque todavía no están lo suficientemente contrastados, Bratman cita alguno de estos:

a) Dedicar más de 3 horas al día a pensar en su dieta sana. 

b) Preocuparse más por la calidad de los alimentos que por el placer de consumirlos. 

c) Disminución de la calidad de vida, conforme aumenta la calidad de su alimentación. 

d) Sentimientos de culpabilidad, cuando no cumple con sus convicciones dietéticas. 

e) Planificación excesiva de lo que comerá al día siguiente.


f) Aislamiento social, provocado por su tipo de alimentación. 

Es aconsejable estar bien informados de los alimentos que consumimos, como también es importante que estemos informados acerca de los riesgos que conlleva cambiar nuestros hábitos de alimentación sin supervisión profesional y que pongan en riesgo nuestra salud tanto física como mental, como podemos observar en los TCA.

Si te sientes identificadx con alguno de estos síntomas o te preocupa la relación que tienes con la comida, en Elikaeskola estaremos encantadas de escucharte y ofrecerte nuestro asesoramiento para tu caso. 

Espero que te haya resultado útil y entretenido,

¡Hasta la próxima!

Lucía.