Cambio de hábitos y Motivación

Por Lucia Ugarte (@lugarte.psico). Psicóloga sanitaria.

¿Qué es un hábito?

¿Qué supone cambiar de hábitos en nuestra vida?

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar de hábitos a pesar de estar “motivad@s”?

Podemos definir como hábito cualquier conducta o comportamiento que repetimos de forma regular y que no nos supone ningún esfuerzo.

Pero hasta que se convierta en un hábito, todo cambio que nos propongamos implementar, al principio nos va a suponer un esfuerzo. Hay que trabajar en ello, es decir, deberemos repetir esta conducta hasta que este esfuerzo que hacíamos al principio empiece a disminuir y al final lo haremos de manera automática sin esfuerzo alguno.

Foto: Istockphoto

Ventajas de implementar nuevos hábitos

Los hábitos tienen importantes consecuencias en nuestro día a día:

  • Simplifican los movimientos requeridos para obtener un determinado resultado.
  • Disminuyen la fatiga que nos suponía anteriormente realizar esa misma actividad (tanto física como mental)
  • Reducen la atención consciente con la que ejecutamos tareas o actos, automatizando así nuestra conducta y haciéndola más fluida.
  • Nos dan la posibilidad de cambiar o abandonar hábitos establecidos y adquirir otros nuevos más prácticos o saludables. 

– La importancia de la Motivación intrínseca y extrínseca en un proceso de cambio de hábitos –

La motivación está constituida por todos los factores capaces de provocar, mantener y dirigir la conducta hacia un objetivo determinado.

Para alcanzar una meta, las personas han de tener suficiente activación y energía, un objetivo claro y la capacidad y disposición de emplear su energía durante un periodo de tiempo lo suficientemente largo para poder alcanzar su meta.

MOTIVACIÓN EXTRÍNSECA    MOTIVACIÓN INTRÍNSECA
Es la motivación que aparece cuando lo que nos atrae no es la acción que se realiza en sí, sino lo que recibimos a cambio de esa actividad o acción que realizamos.

Ejemplos: dinero, una situación social, comida o cualquier otro tipo de recompensa.

Surge a partir de consecuencias, incentivos del ambiente (exterior).
Aparece cuando realizamos una actividad o acción por el simple placer de realizarla, sin que haya ningún incentivo externo.

Ejemplos: la autosuperación, el placer, un hobby, sensación de éxito…

Nuestros intereses propios entran en juego y ejercitamos nuestras capacidades personales para buscar desafíos y poder dominarlos.  

Cuando empezamos un proceso de cambio de hábitos es SÚPER IMPORTANTE tener un objetivo o propósito acordes con nuestros valores.

¿Qué representa para ti alimentarte de forma saludable?

¿Cómo te sientes al elegir esa opción?

¿Desde dónde nace esa motivación para cambiar tus hábitos?

¿Es elegida de manera autónoma o por el contrario es elegida debido a factores externos?

Si nuestro objetivo, en este caso es lograr un cambio de hábitos en la alimentación y nos basamos en la motivación extrínseca (ejemplo: tengo que caber en el vestido para la boda de mi prima) nos estamos basando en elementos externos, los cuales, cuando pase ese evento concreto no tendríamos motivo para continuar, por lo que las posibilidad de mantener esa motivación en el tiempo disminuirán notablemente.

En cambio, si nuestro objetivo se basa en una motivación intrínseca, como la voluntad de cambiar hábitos alimentarios y mejorar la salud, sentirnos más ágiles etc… la decisión estará basada en un elemento estable y más fácil de mantener a largo plazo.


Foto: Danielle MacInnes

¿Cómo podemos empezar con este cambio de hábitos?

  1. Proponte objetivos pequeños acordes a TUS valores (no a los de los demás)

Encuentra un objetivo que tenga sentido para TI y para TU vida, por ejemplo:

ALIMENTARSE DESDE EL AUTOCUIDADO Y NO DESDE LA EXIGENCIA.

  1. Especifica metas concretas y medibles

No intentes cambiar demasiadas cosas a la vez, empieza por objetivos pequeños para llegar a automatizarlo y que no te cueste esfuerzo. Así poco a poco puedes ir alcanzando nuevos objetivos y además te ayudará a comprobar si poco a poco los vas alcanzando.

  1. Define un plan inicial para alcanzarlas y conviértelo en tu filosofía diaria

Planifica objetivos pequeños, de menor a mayor y realistas (adaptados a cada unx) Muchas veces caemos en proponernos objetivos inalcanzables en un breve periodo de tiempo, lo cual puede hacer que no los consigamos y que nos frustremos y por lo tanto dejemos el proceso antes de tiempo.

  1. Ponte recordatorios

Es muy fácil que se nos olvide algo que aún no está implementado ni automatizado en nuestro día a día. Ponerte recordatorios en el móvil, agenda, etc… nos sirve como disparador para facilitar que se realice la acción que queremos llevar a cabo.

  1. Controla el progreso

Comprobar que vamos progresando (por muy pequeño que sea el progreso) afectará positivamente a que nuestra motivación siga presente en el proceso. Además, si en el proceso percibimos alguna falta de mejora, podemos analizar más fácilmente donde está el fallo.

  1. Celebra lo conseguido

No te juzgues por no conseguir todo lo que te propones. Si por el camino falla algo o te atascas, ¡es completamente normal! Practica la autocompasión y no te enfrasques en pensamientos negativos que obstaculizan tus propósitos y sobre todo alégrate por los pequeños logros que hayas alcanzado.

Espero que te haya gustado y te haya resultado útil.

¡Si estás pensando en comenzar un cambio de hábitos en Elikaeskola estaremos encantadas de ayudarte!

Nos vemos muy pronto,

Lucía.